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lunes, 11 de junio de 2018

Josep





Este no es Josep.


 Dice Josep, que las personas que viven en la calle, se dividen en tres categorías: los indigentes, los mendigos y los sin techo. Él se declara perteneciente a esta última, no pide nunca dinero y no quiere relacionarse con los indigentes porque dice que no se cuidan, estan un poco pasados de rosca, y se han abandonado a si mismos, cosa que segun él se puede evitar acudiendo a cualquiera de las instituciones que cuidan de la gente sin recursos. Josep las conoce todas y dice que casi todas ellas son  de caracter religioso. Monjas, frailes etc., aunque tambien hay alguna de caracter laico. 

Josep está cerca de cumplir los 60 años y no está en la calle por voluntad propia ni por placer, pero a mi pregunta de si es feliz, me contestó con un rotundo "Si" y yo le creí porque no habia nada en su expresión ni en todo él que indicase lo contrario. Antes de divorciarse vivía en un piso de más cien metros cuadrados, su mujer trabajaba en un banco y él tambien tenia un trabajo bien remunerado.  Me dijo que come una vez al dia en un comedor de alguna de esas instituciones que conoce y tambien se ducha una vez al dia en alguna otra, donde le dan ropa limpia y calzado. Duerme en un portal en una calle de Barcelona. Allí pone sus pertenencias: manta, cojin, bolso, botella de agua y uno o dos libros, todo muy ordenado e impecablemente limpio. Se levanta a las seis de la mañana y se va,  dejandolo todo tal como lo encontró. En esta ocasión estaba leyendo un libro cuyo titulo no recuerdo y tenia al lado de la botella de agua "La sombra del viento" de Ruiz Zafón. Le gusta mucho leer y siempre que le he visto estaba leyendo. 
Me dijo que le habian regalado un movil y que tiene whatsapp para comunicarse con sus hijos. Tiene dos, un chico y una chica. De vez en cuando habla con ellos pero no se ven.....
Me contó que alguien que habia conocido en uno de esos sitios donde va a comer o a ducharse, le habia dejado quedarse en el apartamento de unos amigos que estaban de vaciones durante una semana. Estuvo alli tan ricamente y luego volvió a la calle donde lleva ya diez meses. 
Le han ofrecido dormir en alguna de esas casas de cuidados, pero no ha aceptado porque dice que el precio que tendría que pagar es muy alto: el contacto con la locura y la degradación total. Él quiere mantener su libertad y su dignidad. Dice que no tiene pensado quedarse para siempre en la calle................

Cuando le dije adios lo dejé hablando con un amigo que habia venido a verle, y yo me fui calle abajo siendo una persona diferente de la que era antes de conocerle, una mejor persona. GRACIAS Josep por haber tenido la amabilidad de conversar con esta intrusa ignorante.

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