En nuestra cultura no se nos educa para aceptar la muerte como algo inherente a la vida, y cuando somos
adolescentes o jovenes no pensamos en ella y si lo hacemos, vemos la
muerte como algo ajeno a nosotros, lejano, algo que les sucede a otros.
En mi casa cuando fallecía alguien, a los niños nos llevaban a casa de
algun pariente y permaneciamos allí hasta que se habia celebrado el
entierro. De manera que crecemos desarrollando una muy mala relación con
la señora de la guadaña y no estamos preparados para recibirla cuando
nos visita o cuando perdemos a nuestros seres queridos. Cada perdida es
diferente y cada duelo se vive de manera distinta. Pero a mi entender
hay algo que se repite en todos los duelos, y es que siempre los vivimos
pensando en nosotros mismos. Quiero decir que el dolor que sentimos es
un dolor egótico que esta relacionado con la ausencia de esa persona en
nuestra vida y con la falta que nos hace, con el hecho de no poder
volver a verla nunca más, ni disfrutar de su compañía. En algunos casos,
morir es lo mejor que le puede pasar a alguien que esta sufriendo
terrible e irremediablemente o que ya está en estado vegetativo, pero
aunque todos somos concientes de eso, no podemos evitar el sufrimiento
cuando se trata de un ser querido. Quizá sería bueno que nos enseñaran
ya desde pequeños que la muerte es algo natural, que todos debemos morir
algun dia, o mejor dicho que nadie muere porque el espiritu que habita nuestro nuestro cuerpo no puede morir y
la materia solo cambia de forma para convertirse en alguna otra cosa. Y
ya de paso podrian enseñarnos a aceptar las cosas tal como son, lo cual
nos evitaría mucho sufrimiento inutil.