Anagarika Govinda
Cuando cada detalle de
nuestra vida esté controlado, y cada fracción de tiempo planeada de
antemano entonces extinguirá el último vestigio de nuestro ilimitado e
infinito ser, en el cual existe la libertad de nuestra alma. Esta
libertad no consiste en poder hacer lo que queramos ni tampoco en
arbitrariedad o desobediencia ni en sed de aventura, sino en la
capacidad de aceptar lo inesperado, las situaciones inconcebibles de la
vida, tanto buenas como malas, con una
mente abierta. Me estoy refiriendo a la capacidad de adaptación a una
infinita variedad de condiciones sin perder confianza en la profunda
unión entre el mundo interior y exterior. Es la espontánea certeza de
que no se está limitado por el tiempo ni el espacio, la habilidad para
experimentar ambos en su totalidad sin persistir en ninguno de sus
aspectos, sin intentar tomar posesión de ellos mediante una
fragmentación arbitraria.
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